domingo, 22 de agosto de 2010

El tercer ojo se abre cada 10 000 dìas


¿Cómo definir el sonido de Tool o mejor dicho es posible definir el sonido de esta banda?. Si bien Tool fue ubicado dentro del movimiento alternativo que se gestó a inicio de los noventa es una de las pocas bandas que puede presumir lo que muchas pretenden, un sonido único y de difícil clasificación.



Alguna vez Maynard James Keenan (lider y voz) dijo que para ser un fan de Tool se requiere de mucha paciencia ya que no es una agrupación que acostumbre sacar un disco cada año. En el caso de èste ùltimo, “10 000 Days” hay una diferencia de 5 años respecto a Lateralus.


El titulo hace referencia a la madre de Keenan, Judith, la cual sufrió de parálisis por aproximadamente esa cantidad de tiempo. No es la primera vez que incluye temas de su vida privada en sus proyectos, en el Mer de Noms (2000) que viò la luz a travès de una de sus bandas paralelas, A Perfect Cicle. Donde en la canción que lleva el nombre de su progenitora Maynard vocifera “Fuck your God”, un ataque a las personas que intentaban que su madre cuestionara su fe.


El álbum como ya es costumbre dentro de la discografía de Tool inicia de forma por demás contundente con “Vicarious” el cual habla acerca de lo que Freud llamaría la “pulsión de la muerte” y de cómo es que los medios de comunicación crean en los humanos una necesidad enfermiza de ver a la muerte desde la seguridad que da una pantalla de televisión.

Otros temas destacables son “Jambi”, “The Pot”, “Right in Two” y el singular track llamado “Lipan Conjuring”.

Ahora bien, el álbum cuenta con una impecable ejecución y una producción de precisión milimétrica, pero ¿eso es suficiente para una alineación de la calidad de Tool? la respuesta es un rotundo no.

Es algo extraño, ya que para cualquier otra banda novicia ésta sería una excelente carta de presentación. Sin embargo Tool viene de presentarnos dos placas en donde se mostraban en una plenitud creativa y que igualmente los habìa ubicado como una referencia obligatoria cuando se tratara de hablar de una banda que fuera capaz de llevar la brutalidad del heavy metal a terrenos más cercanos a lo que algunos llaman “art rock”

Tal vez era un estándar difícil de igualar pero sólo el tiempo dirá si Tool podrá retomar la genialidad de otros días o si vivirá de sus viejas glorias.


























Backspacer o de como no todo lo que brilla son perlas


No quiero brindar más referencias de las que ya se conocen de esta banda, de que si pertenecieron al género grunge ( aunque para mi siempre será un tèrmino ideado por los medios), de que si se “pelearon” con Ticket Master, que si son defensores de causas (en su mayoría perdidas) y un largo etcétera. Por ahora dejaré las opiniones que esta banda genera tanto en su público como con en la prensa para enfocarme en su más reciente placa, Backspacer.



Recordemos que Backspacer da continuidad a los que a oídos de muchos han sido los discos más “políticos” de la banda. Riot Act, que en sus canciones deja ver mucho del sentimiento americano después del 9/11 así como una crítica más que obvia hacía George W. Bush en el tema “Bu$hleaguer”. Después vino su álbum homónimo que presenta pequeñas historias que narran la vida de diversos personajes, mismos que ya sea de forma directa o no resienten los estragos que su país está sufriendo para muestra están “World wide suicide” o “Unemployable” que habla de un hombre que pierde su empleo y de la desesperación que siente al contar con una familia a la cual mantener. Backspacer por el otro lado cuenta con canciones con un enfoque más general, es decir esta vez no se centra en problemas sociales o políticos, un claro ejemplo es el primer corte que se utilizo para promocionarlo, “The Fixer” que es uno de los temas màs optimistas en la historia de la banda, habla a grandes rasgos de una persona que busca lo bueno en las situaciones que se le presentan y de cómo es que trata de arreglarlas.



Ahora bien, es importante tomar en cuenta algunos de los antecedentes de esta obra. Primero que es el primer álbum en casi doce años que les produce Brendan O'Brien¸ esto causó expectativas sobre el sonido de la banda ya que con su anterior plato era evidente que la banda había regresado a la contundencia de sus primeros discos, especialmente con el “VS.”; temas rápidos y con la voz de Vedder hecha un huracán. Por lo que se esperaba que se siguiera la misma línea estilística. Además que fue lanzado de forma independiente bajo el sello propiedad de la banda.



Otra cosa que salta a la vista es la duración, es hasta la fecha el más corto en este aspecto, tanto en número de tracks así como duración de estos. Respecto al sonido lejos de ser un “Peal Jam II” está más enfocado a lo que se conoce como new wave incluso con tintes pop, aunque algunos temas como “Got Some” y “Gonna see my friend” conservan cierta esencia punk que los caracterizó en sus primeros materiales eso sin olvidar las piezas màs lentas que nos permiten apreciar que Eddie Vedder aùn tiene mucho que decir como compositor, claro ejemplo de esto es la bella balada “Just Breathe”.

Sin embargo a pesar que de inmediato se notan las manos que estuvieron detrás de la consola el disco suena flojo por no decir repetitivo y falto de inventiva. Con esto no quiero decir que el grupo haga 12 versiones distintas de “Even Flow” pero es notable hasta para el juicio de un admirador como yo que el conjunto está en riesgo de hacer lo que bandas como Aerosmith o Bon Jovi han hecho, es decir auto plagiarse y hacerse caricaturas de si mismos. Pearl Jam ha legado a un punto crucial en su carrera, el de seguir siendo una banda con propuesta y que no se deja llevar por las tendencias de la industria o la de mantener a sus mismos fans sin preocuparse por reinventarse.



Obviamente no todo es malo, en valores de grabación es impecable, y es evidente la cohesión entre los integrantes y de la madurez que han adquirido con los años. No obstante no hay grandes sorpresas dentro del disco que si bien sólo sirve para engrosar su discografìa.



Esperemos que a esta mermelada aún le queden algunas perlas por regalar.